No existe un control ni regulación sobre el monto de las tarifas, ya que se trata de negocios privados que las definen libremente.
Usuarios de estacionamientos del Centro Histórico de Puebla denunciaron abusos en el cobro del servicio, principalmente por la falta de tolerancia en los minutos excedidos y el cobro por hora y fracción, aun cuando se trate de uno o dos minutos. El caso más extremo ocurre en el estacionamiento ubicado en la 3 Oriente, donde se cobran 35 pesos por cada hora iniciada, lo que lo convierte en el más caro del primer cuadro de la ciudad.
En contraste, el sistema de parquímetros municipal ofrece hasta tres horas gratuitas y, después, aplica una tarifa de 10 pesos por cada hora adicional, lo que, según los inconformes, representa una alternativa más accesible y equitativa. Sin embargo, excluye a los usuarios que no entienden la aplicación o que desconocen el uso de la tecnología.
De acuerdo con el Código Reglamentario Municipal de Puebla (Coremun), los estacionamientos públicos deben operar bajo condiciones de seguridad, salubridad y legalidad. No obstante, no existe un control ni regulación sobre el monto de las tarifas, ya que se trata de negocios privados que las definen libremente.
Aunque los estacionamientos del Centro Histórico operan bajo la legalidad como negocios privados, usuarios aseguran que el esquema de cobro por hora y fracción representa un abuso disfrazado de legalidad.
La falta de tolerancia en el tiempo excedente —aunque sea de uno o dos minutos— genera molestia entre los conductores, quienes consideran que se aprovechan de vacíos normativos para aplicar tarifas desproporcionadas sin justificación.
Sabrina Nieva acude con frecuencia al Centro Histórico de Puebla por motivos laborales y, como muchas personas, suele utilizar los estacionamientos privados. Recientemente tuvo una experiencia incómoda en el ubicado en la 3 Oriente, considerado uno de los más caros de la zona.
Al exceder por apenas un par de minutos el tiempo de una hora, le fue cobrada otra hora completa, sin posibilidad de reclamo o margen de tolerancia. “Me cobraron una hora completa cuando llegué a las 4 con un minuto, se me hace injusto”, declaró.
Esta situación, que para ella representa un cobro desproporcionado, la llevó a comparar con los parquímetros que, a pesar de sus complicaciones tecnológicas, ofrecen tres horas gratuitas y tarifas mucho más accesibles después de ese periodo.
Desde su perspectiva, el sistema de hora y fracción en los estacionamientos es inequitativo y debería ser revisado por las autoridades para establecer reglas más justas.
De acuerdo con Alejandra Domínguez, otra usuaria afectada, el problema radica en la falta de proporcionalidad: “No se vale que por un minuto extra te cobren toda la hora. Es un abuso, y además con precios excesivos. No hay lógica ni consideración”, compartió a ese medio.
Esta situación no es exclusiva de un solo punto. En la 7 Poniente, hay cuatro estacionamientos que cobran 20 pesos por hora y fracción, con el mismo esquema rígido de cobro. Para Ana Márquez, el problema no es solo económico, sino de justicia:
“No estamos de acuerdo en que no haya disposición de los dueños para hacer ajustes proporcionales. Nadie dice que no cobren, pero que sea justo si solo te pasaste por 1 o 2 minutos,”
A los testimonios anteriores se suman los de otros ciudadanos que compartieron su experiencia, como Luis Cervantes, comerciante: “Yo solo dejé mi carro 1 hora con 3 minutos, y pagué 2 horas. Me parece que debería haber al menos 10 o 15 minutos de tolerancia”, dijo.
Por su parte, Mariana Escobar, estudiante, comentó que es más barato pagar el parquímetro, pero sus padres no saben usar la app. “Para ellos es complicado y terminan pagando más en los estacionamientos”, declaró.
José Manuel Vargas, un adulto mayor que frecuenta el Centro Histórico, enfrenta dificultades con el uso de aplicaciones móviles y no tiene ningún tipo de tarjeta bancaria, lo que le impide aprovechar los beneficios del parquímetro como las tres horas gratuitas.
Esta limitante tecnológica lo obliga a optar por estacionamientos privados, donde termina pagando tarifas elevadas, a menudo por tiempo que no utiliza completamente.
Para él, la falta de opciones accesibles para personas mayores o no familiarizadas con la tecnología representa una forma de exclusión que deriva en gastos injustos.
De acuerdo con el Código Reglamentario Municipal de Puebla (Coremun), los estacionamientos públicos están obligados a cumplir con una serie de lineamientos que garanticen condiciones adecuadas de seguridad, higiene y operación legal.
Esto incluye contar con iluminación, señalización, accesos seguros, y en algunos casos, con seguro de responsabilidad por daños. Estas disposiciones buscan proteger a los usuarios mientras utilizan el servicio, pero no abarcan aspectos relacionados con el costo del mismo.
En cuanto a las tarifas que cobran estos establecimientos, el Coremun no establece ningún tipo de control ni tope sobre los montos que pueden fijar. Al tratarse de negocios privados, los propietarios tienen la libertad de definir sus precios según su criterio comercial, sin necesidad de justificar si cobran por hora, fracción o minuto.
Aunque existe vigilancia para que los estacionamientos cuenten con permisos y operen bajo la norma, no tienen facultades para imponer topes a los precios ni exigir tolerancias de tiempo. Solo pueden intervenir en casos de cobros indebidos, maltrato a usuarios o falta de licencia.
Frente a esta situación, usuarios pidieron al Ayuntamiento de Puebla que revise el tema e intervenga en la medida de sus facultades, para fomentar esquemas más justos.
También hicieron un exhorto a los diputados del Congreso del Estado para analizar una posible modificación legal que regule el cobro por tiempo en estacionamientos privados, especialmente en zonas de alta demanda como el Centro Histórico. Hasta ahora, no se ha planteado una iniciativa en torno a este tema.
Si ya se regula el precio del transporte público, ¿por qué no lo de los estacionamientos, que también son un servicio esencial en zonas turísticas o de gobierno?,
De acuerdo con la postura oficial enviada por el área de Comunicación Social de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), el cobro por hora y fracción en los estacionamientos no representa una afectación directa para los restaurantes afiliados.
Señalaron que este tipo de tarifas existe desde hace muchos años y no ha desincentivado la llegada de comensales a la zona. Además, como medida preventiva ante posibles abusos, la mayoría de los restaurantes establecidos en el corazón de la ciudad mantiene convenios con estacionamientos cercanos, permitiendo a sus clientes acceder a descuentos o cortesías en el cobro del servicio.
CANIRAC también informó que en administraciones municipales anteriores se abordó este tema con autoridades locales, pero las discusiones solo llegaron a la posibilidad de homologar tarifas entre estacionamientos, sin entrar a fondo en el tema del cobro proporcional por minutos adicionales.
La intención era avanzar hacia una regulación que ofreciera condiciones más equitativaspara los usuarios, sin embargo, el tema nunca pasó del diálogo, por lo que no se concretaron acuerdos ni cambios en la normativa vigente.
Por su parte, José Juan Ayala Vázquez, presidente del Consejo de Comerciantes del Centro Histórico, reconoció que el cobro por hora y fracción de los estacionamientos es una práctica instaurada desde hace muchos años.
Aunque está “acostumbrado tras tanto tiempo” con ese sistema, lo verdaderamente problemático ahora son los horarios restringidos que han impuesto sobre todo desde la pandemia, y que se restringen aún más durante los fines de semana. Considera que esto no solo limita el tiempo de permanencia de visitantes, sino también afecta la afluencia a los comercios del área.
Ayala mencionó que en administraciones pasadas el tema fue abordado institucionalmente, proponiendo la homologación de tarifas entre establecimientos y un horario más extendido, aunque nunca se incluyó el asunto de la fracción. No se concretaron cambios y todo quedó en conversaciones.